SUSPENSION DE DELIBERACIONES DE ASAMBLEA GENERAL DE ACCIONISTAS

Oficio SUPERSOCIEDADES 220-000006 Del 02 de Enero de 2013

 

ASUNTO: Suspensión de las deliberaciones de la asamblea general de accionistas – Artículo 430 del Código de Comercio – Oficio 220-056936 del 29 de noviembre de 2007 - Cambio de presidente de la reunión.

 

Me refiero a su comunicación radicada en esta entidad con el número 2012-01-321811, por la cual hace una consulta relacionada con el desarrollo de una asamblea general de accionistas de una sociedad por acciones simplificada, en los siguientes términos:

 

“Se dio inicio a Asamblea Ordinaria el día 16 de Febrero de 2012, previa convocatoria realizada con quince días de antelación de conformidad con los Estatutos de la compañía y se hizo presente el 100% de las acciones en circulación, dentro del orden del día se encontraba como punto cuarto “la presentación de informe de gestión y financiero de la sociedad a 31 de Diciembre de 2011”.

 

Se desarrollo la Asamblea Ordinaria de forma normal hasta el numeral siete del orden del día contando con la respectiva aprobación a cada punto; en el desarrollo del numeral ocho denominado “Directrices económicas de la compañía”, se dio inicio a fuertes diferencias entre los socios que representaban el 49% y los socios que representaban el 51%, conllevando esto a que por solicitud de la Asamblea de Accionistas dejara abierta la Asamblea Ordinaria en varias sesiones (Febrero 16, Mayo 23 y 25) y se postergara su cierre.

 

Con fecha 01 de Junio de 2012, se reúnen la Asamblea General de Accionistas estando presentes el 100% de las acciones en circulación con el fin de concluir la Asamblea Ordinaria de Accionistas, se acrecentaron las diferencias entre los socios que representaban el 49% y los socios que presentaban el 51%; dentro del 49% se encontraba la participación de quien fue designado por la Asamblea de Accionistas como Presidente, quien decidió retirarse airadamente de la reunión gritando que él no cerraba la Asamblea ni iba a firmar nada.

 

Los socios que representaban el 51% de la participación ordinaria al retirarse el presidente designaron un nuevo presidente y concluyeron la Asamblea General Ordinaria, quedando pendiente concluir si este nuevo nombramiento tendría validez, por lo cual se procedió a dejar constancia de todo lo acontecido desde el 16 de febrero hasta el 01 de junio en un acta, quedando pendiente tener claridad si se procedía a imprimir esta misma en el respectivo libro de actas”.

 

CONSULTA:

 

Considerando lo atípico de la situación, ya que no se cuenta con Revisor Fiscal y por ser tan diversos los conceptos obtenidos para el cierre de la Asamblea General Ordinaria, presento a ustedes como autoridad en el tema la siguiente consulta:

 

¿Es válido el nombramiento en la última sesión de un nuevo presidente de la Asamblea General Ordinaria, para lograr formalizar el cierre de la misma y las decisiones tomadas en el desarrollo de las diferentes sesiones?

 

¿En caso de que no sea válido ¿como se procede para concluir y formalizar el cierre de la Asamblea General Ordinaria?”

 

Sobre el particular, me permito manifestarle que en relación con la suspensión de las deliberaciones de la asamblea general de accionistas a que hace alusión el artículo 430 del Código de Comercio, la Superintendencia de Sociedades se ha pronunciado en diversas oportunidades entre los cuales encontramos el contenido en el Oficio 220-056936 del 29 de noviembre de 2007, que expresa:

 

“…………….”

 

…………la posición que este organismo ha asumido, y que aún sostiene, en relación con los alcances del citado artículo 430 en cuanto hace al tema de la suspensión de las deliberaciones es la de que la reunión del máximo órgano social de una compañía puede ser suspendida para reanudarse luego tantas veces se disponga dentro de los tres (3) días siguientes al inicio de la reunión suspendida, o lo que es igual, al momento en que los accionistas se declaren en asamblea, siempre que lo decida un número plural de asociados que represente, por lo menos, el cincuenta y uno por ciento (51%) de las cuotas o acciones representadas en la reunión. De encontrarse representado el cien por ciento (100%) del capital, podrá decidirse, por mayoría ordinaria, que la reunión se reanude en un plazo mayor al precitado.

 

Tal planteamiento ha sido expuesto por esta oficina en diversos pronunciamientos tales como los Oficios 0A-13931 de Julio 11 de 1980 (disponible en el libro DOCTRINAS Y CONCEPTOS 1982, TOMO 1, Pág. 199, editado por esta Entidad), 220-15757 del 14 de abril de 1998 y 220-012222 del 26 de marzo de 2002, entre otros, de los cuales me permito transcribirle, en primer lugar, apartes del primero de ellos, siendo que posteriormente se complementará la consulta haciendo alusión al contenido del Oficio 220-012222 del 26 de marzo de 2002. El texto del segundo de los oficios citados puede ser consultado en la página web de esta Entidad:

 

"....En efecto, se dice que el inciso primero de la norma en cuestión regula dos situaciones perfectamente distintas: una, al permitir que las deliberaciones de la asamblea sean suspendidas para reanudarse luego, cuantas veces así lo determine un número plural de accionistas con el quórum que allí se ha consagrado, y la otra, al advertir que las deliberaciones no podrán prolongarse por más de tres días a no ser que se encuentre representado el ciento por ciento de las acciones suscritas. Así entendidas las cosas, en el primer evento el número de suspensiones sería indefinido, al paso que en el segundo se estará simplemente advirtiendo que, en principio, las deliberaciones no deban exceder de tres días, salvo la circunstancia de excepción anotada.

 

"Pese a que, según se ha dicho, el tiempo sería ilimitado en el primer caso, existen inquietudes en torno a la expresión "luego" que se usó en la norma objeto de estudio, al indicar que las deliberaciones son susceptibles de ser suspendidas "para reanudarse luego". Consultado el Diccionario de la Lengua Española se encuentra que el vocablo por cuyo significado se indaga quiere decir: "Prontamente, sin dilación...A toda prisa, con suma celeridad...Con mucha prontitud, sin la menor dilación ...Inmediatamente. Sin tardanza....En seguida...".

 

De donde se infiere que el legislador no quiso propiamente que el lapso comprendido entre la suspensión y su reanudación fuera de magnitud considerable.

 

"Otros, al adentrarse en la hermenéutica del referido inciso, lo entienden como la normación única y gl obal de hechos que revisten especial importancia tanto para el ente societario como para los asociados y los terceros que, en una u otra forma, entran en relaciones de diversa índole con la compañía. Esta parece ser la interpretación más acertada, tal como se observará mas adelante. Por ahora digamos que no se está frente a casos superables e inconexos, sino al contrario, tan íntimamente relacionados, que resultan ser complementarias. De ahí que la proposición inicial contenida en el primer inciso del artículo precitado haya sido enlazada con la segunda frase del mismo inciso mediante la conjunción adversativa "Pero", cuyo oficio en la estructura idiomática consiste en contraponer a un concepto otro diverso o ampliativo.

 

"Pues bien, antes de entrar en otras consideraciones, es necesario precisar el concepto de asamblea. Para ello, nada más pertinente que buscar en la ley misma la noción que se quiere obtener, ya que nuestro Código Mercantil contiene la definición descriptiva de dicho órgano, en su artículo 419. Allí se enseña que la asamblea se entiende constituida cuando se reúnen los accionistas con el quórum y en las condiciones previstas en los estatutos.

 

"Cabe advertir que naturalmente, la asamblea se reúne con el propósito de deliberar y adoptar decisiones tendientes al buen logro del objeto que persigue la compañía. Estamos pues, ante un órgano con vocación deliberativa. No obstante, ello no significa que la suspensión de las deliberaciones implique siempre la de la asamblea, porque esta se entiende suspendida, si luego de tomar tal determinación desaparecen los presupuestos necesarios para su constitución conforme con la ley. Sin embargo, debe ponerse de relieve que existe clara unidad jurídica del máximo órgano social aún cuando los asociados, en vista de la conveniencia en términos de mayor estudio de los problemas debatidos, obtención de informaciones, consultas o meditación en general de uno o varios asuntos, decidan hacer una especie de paréntesis para los fines antedichos.

 

"La afirmación precedente encuentra explicación en el hecho que entre la suspensión de las deliberaciones y su reanudación no media la convocatoria de ley o estatutaria, con lo cual debe quedar perfectamente claro que no se trata de nuevas asambleas, sino de una. En tales oportunidades, los socios simplemente se ponen de acuerdo respecto de la hora y el lugar a efectos de continuar los debates.

 

"Ciertamente, la asamblea se constituye para deliberar y adoptar decisiones; pero las discusiones no han de ser permanentes como quiera que, en rigor, no constituyen su esencia y por eso sería absurdo pensar, por ejemplo, que la asamblea durante la cual cesan las deliberaciones para guardar un minuto de silencio en honor de un socio fallecido o para dar lectura a una nota de felicitación, esté suspendida en este lapso.

 

"Los elementos de juicio hasta aquí expuestos dan pie para que este Despacho interprete el inciso primero del artículo 430 del C. de Co., así :

 

"El legislador previó la posibilidad de que las deliberaciones de la asamblea sean suspendidas cuantas veces sea posible dentro de un lapso máximo de tres días y así lo decida en cada caso un número necesariamente plural de asociados que represente al menos el 51% de las acciones representadas en la reunión, siempre y cuando los debates se reanuden prontamente y con la advertencia de que los mismos no podrán prolongarse más allá de los tres días antedichos ; si no se encuentra representada la totalidad del capital suscrito.

 

"El criterio que se acaba de expresar contribuye a la aclaración de las dudas que existen acerca del lapso que debe tenerse en cuenta entre la suspensión y reanudación de las deliberaciones de la asamblea. En efecto, conforme con lo dicho, a este propósito debe estarse estrictamente al significado gramatical del vocablo "luego" que empleó el legislador al redactar la disposición en referencia, como lo enseña el principio general de hermenéutica aplicable en estos casos.

 

"Nótese de todos modos, que la necesidad de que la reunión de la asamblea se reanude dentro de los tres días señalados por la ley al indicar el término máximo de las deliberaciones en el evento de que éstas sean suspendidas, si no está representada la totalidad de las acciones suscritas, responde perfectamente a la prontitud o celeridad que requiere el inciso en cuestión para los fines en él previstos, vale decir, para la reanudación de los debates. Desde luego, que si fuere posible suspender las deliberaciones para reanudarlas en cualquier tiempo, una sesión podría iniciarse en enero, seguir en julio y continuar en diciembre por ejemplo, lo cual se prestaría para que se tejieran triquiñuelas en orden a obtener la no asistencia de ciertos grupos o personas en un momento determinado.

 

"No debe perderse de vista que varias legislaciones extranjeras han fijado una esfera temporal para los fines de la continuación o aplazamiento de la asamblea, ....vgr: Italia, tres días, México tres días, Argentina treinta días, ante la necesidad de evitar actos abusivos o fraudulentos que podrían acaecer durante el término de suspensión. No se ha efectuado pues, una labor de discernimiento que pueda tildarse de forzada o acomodaticia, porque la interpretación hecha está en armonía con la realidad gramatical y jurídica de la norma analizada.

 

"Se ha comentado de otra parte, que el lapso de tres días antedichos se explica fácilmente, pues no es lógico ni deseable que algunas determinaciones del centro propulsor del organismo social sean adoptadas por asociados invadidos por el cansancio o la pesadez y torpeza de los sentidos motivados por el sueño porque es obvio que semejantes estados se oponen a la lucidez y sana aptitud intelectual que requieren tales decisiones.

 

"En opinión de este Despacho, tal apreciación es exacta. Empero, la afirmación ha sido objeto de críticas según las cuales, no se entiende como la presencia del ciento por ciento de los asociados, tiene la curiosa virtud de hacer desaparecer su fatiga y obnubilación. Acerca de este tópico, es indispensable advertir que esta forma de argumentación no es aceptable por errónea. En verdad del hecho de que se encuentre debidamente representada la totalidad de las acciones suscritas, no se puede inferir la condición de descanso ideal para la adopción de serias y bien meditadas decisiones. Mas lo que ocurre es bien distinto, pues transcurridos los varios veces nombrados tres días durante los cuales la asamblea ha iniciado y suspendido sus deliberaciones para reanudarlas luego de acuerdo con la ley, es necesario para continuar con aquéllas que esté representada la totalidad del capital suscrito, y en consecuencia, basta que uno cualquiera de los socios o representantes de éstos se retire, precisamente como consecuencia de su agotamiento u otras razones que le impiden estar presente por más tiempo, para que se desintegre el quórum especial antedicho. Pese a ello, de lo anterior tampoco se desprende que la indisposición de un socio tenga como una especie de germen que contagie a los demás, de donde resulta que este criterio es tan falso como el primero.

 

"No parece admitir duda entonces que el legislador ha querido evitar a toda costa que en cierto momento las determinaciones adoptadas por el supremo órgano del ente societario, no sean el resultado de una reposada elaboración intelectual por parte de quienes se han reunido para constituirlo.

 

"De lo dicho se concluye que conforme con lo previsto en el artículo 430 inciso primero, del C. Co., las deliberaciones de la asamblea pueden ser suspendidas para reanudarse luego cuantas veces sea posible dentro de un lapso no superior a tres días para lo cual es necesario que cada suspensión sea aprobada con el voto del 51% al menos de las acciones representadas, emitido por un número plural de asistentes. Sin embargo, podrá sobrepasarse el término precipitado para los fines de las deliberaciones, si se encuentra representada la totalidad de las acciones suscritas."

 

“Así las cosas, esta Superintendencia considera que una asamblea que se inicia por ejemplo el 31 de marzo, con un quórum deliberativo y decisorio que conlleva a que la misma se pueda desarrollar pero que no completa la totalidad del orden del día y cuando se está llevando a cabo la reunión se suspende para reanudarla el 10 o el 30 de abril o el 20 de mayo, teniendo como fundamento lo contemplado en el artículo 430 del Código de Comercio, desborda a todas luces los parámetros establecidos previamente para tal efecto, toda vez que el término máximo para suspender la reunión no puede exceder de tres días, espacio dentro del cual si puede suspenderse cuantas veces se quiera, pero si excede el mismo (tres días), debe estar en esa sesión que excede dicho término, presente o debidamente representado el cien por ciento (100%) del capital social…”.

 

Por último, en lo relacionado con el momento a partir del cual se cuentan los tres (3) días a que alude el artículo 430 en cuestión, transcribo a continuación la parte pertinente, contenida en el Oficio 220-012222 del 26 de marzo de 2002:

 

“…En este orden de ideas, es indiscutible la facultad discrecional del órgano competente, para tomarse el tiempo que estime conveniente para, entre otros, ilustrarse adecuadamente sobre uno o varios puntos del orden del día, pero al regular la finalización de las deliberaciones, lo que pretendió el legislador fue establecer que la asamblea no se dilate o prolongue por más de tres días, luego debe concluirse que los tres (3) días, término máximo de prolongación de las deliberaciones, se empiezan a contar a partir del momento en que los accionistas se declaran en asamblea…” (Destacado y subrayado fuera de texto)”.

 

Conforme con lo expuesto, es necesario que se examine si frente a la asamblea general de accionistas de la sociedad que nos ocupa, se dieron los presupuestos para que la misma tenga plenos efectos legales.

 

En relación con el cambio de presidente del máximo órgano social, es preciso anotarle que los accionistas, con las mayorías establecidas para tal efecto, bien pueden optar por el cambio del mismo en cualquier momento de la reunión, pues no existe impedimento legal alguno para ello.

 

En los anteriores términos se ha dado contestación a su consulta, no sin antes anotarle que los efectos del presente pronunciamiento son los descritos en el artículo 28 del Código Contencioso Administrativo.
 
 

   
 

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